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En muchas partes del mundo los suelos se han vuelto tan salobres que los cultivos no pueden sobrevivir y la tierra permanece sin explotar. Una de las formas de recuperar estas tierras para el cultivo consiste en combinar una mejor ordenación de los recursos hídricos y cultivos resistentes a la salinidad. La tecnología nuclear tiene una importante función que desempeñar en el logro de este objetivo.
Muchas veces se ha recurrido al agua para resolver problemas de salinidad. Sin embargo, en tierras de regadío el resultado suele ser una perjudicial concentración de sales en la capa superficial del suelo de donde la mayoría de los cultivos obtienen los nutrientes. La salinidad de los suelos se agudiza en las regiones áridas y semiáridas, donde escasea el agua superficial y la subterránea tiende a ser salina.
La actividad humana es la responsable de las condiciones salinas de unos 77 millones de hectáreas en todo el mundo, de las cuales 45 millones aproximadamente se encuentran en zonas de regadío.
El problema radica en hacer un uso productivo de las tierras afectadas por la salinidad, aprovechando las aguas subterráneas salinas. En tal sentido, un proyecto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) denominado "Utilización sostenible de las tierras salinas", trabaja "adaptando la planta al suelo", como una variante más redituable de la vieja tradición de adaptar el suelo a la planta.
Existen cientos de especies vegetales que son resistentes a la sal, incluidos gramíneas, arbustos y árboles. En lugar de sembrar cultivos vulnerables a la sal, como el trigo, el maíz, el algodón y la caña de azúcar, el proyecto promueve la siembra de especies vegetales resistentes a ella para su posterior uso como fuentes de energía o madera.
En cientos de hectáreas se cultivan acacias, atriplexs, eucaliptus o gramíneas resistentes a la sal, usando aguas subterráneas salinas. Estos cultivos se usan como forraje y para la fabricación de papel, y se están realizando experimentos a fin de utilizar la biomasa procedente de dichos cultivos con fines de conversión. El forraje proveniente de estas tierras no produce efectos nocivos en los animales.
Lo que hay que evitar es el exceso de agua salina, y es allí donde se emplea la tecnología nuclear que, a través de humidímetros neutrónicos, permite vigilar los niveles de humedad del suelo y el movimiento de las aguas salinas para ordenar mejor el riego. Las técnicas nucleares también pueden servir para analizar la composición del agua subterránea, una información que ayuda a evaluar la tasa de recarga.
El empleo de un método biológico para la recuperación de tierras afectadas por la salinidad presenta muchas ventajas. La biomasa vegetal mejora gradualmente la textura y fertilidad de la tierra. Al cubrir la tierra, la vegetación disminuye la erosión, da sombra y aumenta la materia orgánica y la actividad biológica del suelo.
Ningún país puede darse el lujo de desperdiciar agua ni de abandonar a la sal grandes extensiones de tierra. En tal sentido, las técnicas nucleares pueden ayudar a dar un uso más racional y económicamente conveniente a suelos y aguas salinas.
Riego Deficitario
Alrededor de las dos terceras partes de toda el agua de río se emplea en la agricultura, y los científicos están estudiando con detenimiento cómo obtener más con menos. Mediante investigaciones apoyadas por el OIEA, se está examinando una práctica denominada "riego deficitario" que utiliza sondas de neutrones para investigar y evaluar la humedad del suelo y las necesidades de agua de los cultivos. Hasta ahora, se han observado algunos resultados positivos.
En nuestro país, los investigadores descubrieron que los productores de algodón podían alcanzar altos rendimientos empleando la mitad del agua necesaria en las etapas vegetativa y de floración, y sin recurrir al riego cuando la humedad del suelo es del 90% o superior. En el Brasil, el riego con la mitad del agua requerida en determinados períodos de crecimiento proporcionó mayores rendimientos en cultivos como el frijol y el maíz. En Marruecos, esta técnica se aplicó para elaborar mejores planes de aprovechamiento del agua en el caso de la remolacha azucarera y el trigo.@

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