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Edición 67 / Febrero del 2000   

  Primer Informe de la Redast desde Montreal

La Argentina en el Grupo Miami, las Viejas Relaciones Carnales y las Nuevas Miradas
Por Manuel Ludueña
Red de Alerta Sobre Transgénicos
foroambiental@infovia.com.ar




     En una ciudad de Montreal castigada por sensaciones térmicas de hasta 50 grados bajo cero, se dan cita actualmente más de 140 países para debatir los desafíos que plantean al mundo moderno las aplicaciones de la biotecnología.

     El Protocolo de Bioseguridad es la instancia para ese debate que se fijo en Río de Janeiro en 1992 y funciona en el marco del Convenio de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas. Desde ese entonces el comercio internacional de cereales se ha visto impactado por la incorporación de semillas transgénicas que las empresas transnacionales han volcado al mercado sin mayores prevenciones para el ambiente y la salud humana.

     El llamado Grupo Miami, constituido por los EEUU, Australia, Canadá, Chile, Uruguay y Argentina se ha venido enfrentando al resto del mundo en defensa de esos intereses, el de los exportadores de granos transgénicos que pretenden colocarlos sin trabas en los mercados compradores y las empresas transnacionales como Monsanto, que impulsan una "Nueva Revolución Verde" basada en insumos de alta tecnología.

     Pese a las duras condiciones climáticas y políticas, las ONGs y los activistas ecológicos han logrado construir en Montreal y alrededor de los delegados un clima de intensa presión psicológica contra el uso de los OGM.

     Manifestaciones callejeras, cartelones desplegados por escaladores de edificios, muñecos y disfraces que ridiculizan a la biotecnología, documentos, conferencias de prensa alternativa, no le dan tregua a los delegados ante el Protocolo de Bioseguridad. Innumerables afiches con el llamativo titulo de "Missing Person" muestran la foto del Ministro del Ambiente de Canadá que, para evitar pronunciarse y contradecir la posición de su país en el Grupo Miami, ha preferido no asistir al Protocolo, transformándose en objeto de las burlas de la prensa local.

     La posición del grupo oficial argentino ante la conferencia se considera crucial para la continuidad del llamado Grupo Miami donde se concentra actualmente las posiciones más cerradas.

     El primer signo de un cambio fue que por primera vez los delegados norteamericanos han sido reconocidos sólo como observadores, debido a que no han ratificado su reconocimiento a la Convención de Biodiversidad. El segundo signo es que la delegación chilena ha fijado una posición diferenciada dentro del Grupo Miami, reconociendo el derecho precautorio y la preocupación por la salud humana. El tercer hecho llamativo que queremos señalar es que por primera vez se incorpora a la delegación argentina presidida por la Cancillería, un representante de la Secretaria de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable. Lo cual no es un hecho de menor cuantía ya que la delegación argentina pareciera no haber advertido el cambio de gobierno sucedido en el país hace pocas semanas. En el peor de los casos, la continuidad de las relaciones carnales se verá incomodada por la mirada del nuevo subsecretario, absolutamente ajena a la herencia de Di Tella y Maria Julia.

     Y en el mejor de los casos esta bicefalia de la delegación argentina devendrá en un perfil más pasivo, que bien podría influenciar a las titubeantes delegaciones de Chile y del Uruguay.

     En el primer día de la conferencia se escucha en los pasillos que la Unión Europea y el Grupo de los 77 conformado por África y China se habría decidido ya a impulsar un Protocolo dejando de lado al Grupo de Miami. Con un acuerdo de este tipo, quedar fuera del Protocolo, podrían traer gravísimas consecuencias para las exportaciones argentinas.

     El martes 25 a media mañana, los activistas y grupos de ciudadanos pertenecientes a los seis países que conforman el grupo de Miami convocan a una movilización y conferencia de prensa en el centro de las Naciones Unidas donde sesiona el Protocolo, para expresar su disconformidad respecto a sus delegaciones. Por la Argentina participarán representantes de la RED ALERTA SOBRE TRANGÉNICOS.

     La conferencia se realiza en tres idiomas, inglés, francés y español y en ella los ecologistas expondrán sus reivindicaciones comunes y propias de la campaña internacional contra la biotecnología: la defensa del derecho precautorio y del consentimiento informado previo, las consecuencias sociales y ambientales del uso de la biotecnología, las preocupaciones por la salud humana y los derechos de los mercados compradores de alimentos. También la necesidad de fijar compensaciones para los países que necesitaran reconvertirse y recuperarse de la contaminación biotecnológica.

     Las propuestas alternativas diseñan y anticipan un nuevo escenario global, presidido por los derechos de los pueblos y los consumidores, con reglas que aseguren un comercio seguro y respetuoso del ambiente. @




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